Iniciativa Internacional de Sedimentos
     
 
Casos
La problemática de la pérdida de sedimentos

El problema de los sedimentos, está relacionado con varios fenómenos. El primero de ellos es el arrastre de las partículas de suelo, las cuales se ubican en zonas bajas infligiendo daños a distintas obras. Por ejemplo, se depositan en canales de riego, lo que determina que cada año se deban destinar un promedio de 200 millones de pesos a la limpia de estas obras.
Por otra parte, cuando los sedimentos arrastrados por las aguas atacan las zonas de base de los puentes, normalmente provocan un descalce de las obras, lo que en el peor de los casos genera cortes de caminos y de la transitabilidad de personas y mercancías, con los costos de reposición que esto involucra y los costos directos e indirectos involucrados.

Otro fenómeno relacionado con los sedimentos y los procesos erosivos, es lo que se denomina movimientos en masa, es decir, cuando una masa de agua y barro se pone en movimiento, producto de las intensas lluvias y de la humedad que poseen los suelos. A modo de ejemplo, el año 2006 en Chiguayante, Región del Bío bío, se produjo un movimiento en masa, que generó la muerte de dos personas al interior de una vivienda. Posteriormente la entrada de bomberos sin mayor conocimiento de lo que allí ocurría, terminó por provocar la muerte de dos personas más, todo lo cual habla de la importancia negativa de estos fenómenos. Asimismo, este año se tuvo conocimiento de un movimiento en masa en la zona de Farellones, Región Metropolitana, que determinó la muerte de dos personas, una madre y su hija, y todo ello en un contexto de pérdidas económicas asociadas.

Por otra parte, el fenómeno de erosión posee componentes naturales que determinan que una sola hectárea de terreno, en condiciones ambientales adecuadas, es decir sin impacto humano en el lugar, determine que por año produzca una cantidad de 5 a 10 Toneladas de material por año, es decir, por cada año entre al lugar y por cada hectárea, un camión que retira un conjunto de 5 o 10 toneladas. Esa cifra puede subir más de 6 veces, si existen prácticas agrícolas no sustentables. Por tanto la pregunta que surge es: ¿Adónde van estos sedimentos? Ya está señalado arriba en una parte, pero también van al mar y desde allí entran al continente por efecto de las mareas, provocando con ello la formación de dunas. O también se depositan en los cauces de los ríos y generan desde allí un gran impacto porque reducen o terminan por eliminar la capacidad de un río de ser navegable. O impactan negativamente en el equilibrio de los ecosistemas, provocando cambios drásticos en la flora y fauna, por cambio de las características químicas, físicas y biológicas del lecho de los ríos.

Una cuenca del tamaño de la del Maule, puede producir anualmente un cubo de 255 m de largo; ancho y alto, de material arrastrado por las aguas, por lo que establecer medidas de corrección de este fenómeno, no sólo posee implicaciones ambientales, sino también económicas y sobre todo sociales.

Por otra parte, las observaciones del cambio climático, muestran que los caudales se han estado incrementando en el último tiempo, especialmente los máximos o punta. Esto se debería a que las lluvias se están produciendo con temperaturas más altas y por tanto la capacidad de almacenar agua en forma de nieve o hielo en la alta cordillera, se ve disminuida. Por tanto, la línea de nieves se hace más alta y todo lo que cae por bajo esa línea escurre, lo que generaría estos mayores caudales. Por tanto, si el problema de la erosión y los sedimentos ya es importante en un país como Chile, que es esencialmente montañoso, esto se ve aún más agravado por la situación de cambio climático, que augura que una mayor frecuencia de estos fenómenos podría verificarse, con los riesgos para la población y los impactos económicos sobre la infraestructura y las actividades productivas. Así por ejemplo, se esperan incrementos de los caudales punta de un 30%, lo cual incidirá drásticamente en un mayor riesgo de colapsos y de pérdida de vidas humanas.