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La
IV Región de Coquimbo presenta cerca del 85% de su territorio
bajo proceso de erosión, principalmente en grado moderado,
leve y grave, una cifra similar de su superficie se encuentra afectada
por procesos de desertificación. Esto indica que además
de la propia susceptibilidad del suelo y medio de la región
a sufrir procesos de degradación de sus recursos naturales
la acción del ser humano ha contribuido enormemente a empeorar
su estado, lo que se traduce en la conjugación de fragilidad
ambiental y pobreza, generando un círculo vicioso.
Pese a las inversiones en la región en acciones, estudios
y desarrollos tecnológicos con aportes nacionales e internacionales,
tendientes a recuperar el medio; suelo, vegetación y el mejor
aprovechamiento del agua, realizadas por el Instituto Forestal,
Universidades, la Corporación Nacional Forestal entre otros,
y a que existen interesantes emprendimientos especialmente en lo
productivo y turístico, aún no es posible frenar el
avance de estos procesos de degradación del medio natural
y humano, especialmente en el segmento de mayor pobreza. Se destaca
que las principales actividades productivas de pequeños propietarios
y comunidades agrícolas, son ganadería caprina y cultivos
de secano, ambas realizadas con técnicas e intensidades inadecuadas
a la fragilidad del suelo y riesgo de escorrentía superficial,
esto influye enormemente en la productividad y rentabilidad de estas
producciones. Por otra parte las grandes inversiones privadas y
gubernamentales en cultivos de punta, infraestructura vial y de
abastecimiento de agua realizadas, se ven también continuamente
afectados por la escorrentía superficial, teniendo por lo
tanto que hacer importantes inversiones por concepto de mantención.
Las evaluaciones de erosión en Chile y en la región
son antiguas y en ellas no se han aplicado metodologías estandarizadas
de tipo cuantitativo, o, corresponden a estimaciones aisladas, lo
que implica no poder realmente, como región o país,
saber claramente cuanto es la pérdida real de suelos y cuanto
se deja de ganar en productividad o, se deja de ahorrar en mantención
y recuperación de obras de arte. De igual forma las técnicas
de conservación y recuperación de suelos utilizadas,
no implican en su diseño ingeniería en función
de variables de estado como precipitación, escorrentía,
absorción de agua, estando hoy disponible las técnicas
que lo permiten como es la Restauración hidrológico-forestal
y la Oasificación. Existen además dos instrumentos
de fomento orientados a la recuperación de suelos; Fomento
a la Forestación y Fomento a la Recuperación de Suelos,
ambos si bien representan una oportunidad pueden mejorar la eficiencia
en la asignación de recursos disponibles si contaran con
herramientas para definir la pérdida real cuantitativamente
de suelo, las obras de recuperación adecuadas a esa situación
particular y por ende la rentabilidad de las inversiones privadas.
Este proyecto, se propone como objetivos, mejorar la productividad
forestal y agropecuaria de la IV Región, mediante la aplicación
de técnicas de evaluación cuantitativa de pérdidas
de suelo, la definición de áreas prioritarias de actuación,
la asociación a esas áreas de técnicas de trabajo
del suelo y plantación específicas, con el fin además
de mejorar la asignación de recursos del Estado. La metodología
apunta a cuantificar la pérdida de suelos en las distintas
provincias a través de la generación de Indicadores
de Erosión y de un Modelo Cuantitativo de Predicción
de Erosión; la definición de Propuestas Técnicas
en base a principios y diseños de obras de Restauración
Hidrológico Forestal y Oasificación; el diseño
de una Metodología de Evaluación de Impacto de Inversiones
Públicas en Recuperación de Suelos y la definición
y cartografía de Áreas Prioritarias de Actuación
para la mejor ubicación de los recursos estatales destinados
a forestación y recuperación de suelos en base a variables
ambientales, sociales y económicas.
Finalmente se opta a mejorar la rentabilidad de la producción
de la pequeña propiedad en un 20% y a ahorrar en mantención
y reparación de obras viales y de regadío en un 50%.
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